Haití, un llamado contra la indiferencia PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 16 de Enero de 2010 09:57

News imageEs muy poco lo que puedo escribir o pensar que no se haya dicho ya, sobre el terremoto en Haití. Una terrible tragedia que desafía los límites de la comprensión humana y se ha traducido en la peor catástrofe del continente, debe motivar, muchas reflexiones: hemos olvidado el verdadero sentido que debe tener la vida, nos dejamos arrastrar por la vanidad y el materialismo, sin pensar en lo que sucede a nuestro alrededor y que todo puede cambiar en 30 segundos.

Este país sumido en el caos, olvidado por la comunidad internacional, con problemas de toda índole, le hace frente a su peor pesadilla, que no permite, ni siquiera, hacer estimaciones, ni determinar con precisión el número de víctimas; no sabemos a ciencia cierta cuántas de las pobres viviendas haitianas o estructuras, colapsaron con los habitantes en su interior. 

Tenemos que ser conscientes de que, así como sucedió en la isla Caribeña, por circunstancias desconocidas, asimismo pudo ocurrir en Colombia; es el momento de movilizar nuestras voluntades y dejar a un lado tanta indiferencia, que tiene al ser humano y a la sociedad, envueltos en un mar de egoísmo, donde lo único importante es el bienestar propio.

Hasta que la furia de la naturaleza sacudió a Puerto Príncipe y la arrasó, nadie se acordaba de Haití y su constante agonía, esta tierra sombría que ahora se muestra en los medios, es la misma de siempre: con más de nueve millones de habitantes sobre una superficie de 27,000 Km², que mueren de hambre, escasez y desesperanza, y no conmovían a nadie.

Infortunadamente, fue necesario un terremoto para percibirlo y darle al resto del mundo la posibilidad de  desplegar su buena conciencia. Y es que, no es igual un sismo en Japón,  que en Haití, parece un sarcasmo que haya sido, en la nación más desabastecida del hemisferio occidental, donde prevalecen el analfabetismo, la corrupción, la violencia, el hambre, el paludismo y la desnutrición infantil; la esperanza de vida apenas supera los cincuenta años para la inmensa mayoría de la población.

Alrededor de esta tragedia los haitianos deben estar haciéndose muchas preguntas hacia Dios y la vida, ¿por que aquí?, ¿por que a nosotros, que somos un pueblo pobre y abandonado?. Pero como dijo un filosofo anónimo, “a veces hay que tocar fondo, para resurgir de verdad”. Es por eso, que la cooperación internacional, si bien debe ser de emergencia en este momento, tiene que sentar bases para el desarrollo y el progreso de una nación que merece todo el apoyo mundial.

Este, es un llamado a esa comunidad de países, que únicamente fijan posiciones para su beneficio en la lucha de poder, incluso sobre la pobreza de una gran parte de la humanidad; es hora de poner los ojos en países de extrema pobreza como Haití, Somalia, Ruanda y otros, en África, donde no hay esperanza, los días, en vez de ser luz de vida, se convierten en la peor tortura, miles de humanos mueren de hambre y no pasa nada.

Este, es un punto de partida para que la integración mundial sea mas abierta y efectiva, los grandes lideres mundiales no pueden seguir dejando que pueblos se ahoguen en la miseria sin hacer nada, así como invierten millones de dólares en guerras inoficiosas, armamentismo desbordado, destinen un porcentaje para recuperar a quienes se encuentran enfrentados al hambre, la miseria y las enfermedades.

Las grandes potencias tienen la obligación de actuar por la reconstrucción de Haití, pero el llamado de solidaridad y hermandad es para todos, una lección para recapacitar y también actuar, que hagamos un alto en el camino para ayudar de corazón, podemos cooperar de mil formas: en las iglesias, aportes económicos por Internet o en las cuentas de la cruz roja, acudiendo a los centros de acopio a donar víveres, alimentos o medicamentos, lo importante es desprenderse de algo y aportarlo para los que han perdido todo.  

Mi solidaridad y sentimientos de condolencia al sufrido pueblo Haitiano, siguen dando muestra de grandeza y fortaleza a todos los habitantes del planeta.

Por: Jacobo Solano Cerchiaro* - Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Comentarios (2)

LAGAVIOTA
Muy acertado, pero creo que la colaboración no tiene que ser en especie convocar a la gente a cooperar, es desprendesrse de tu tiempo, es lo que voy a hacer.....realmente es lo que más me cuesta, me reuniré y entre mis amigos despertaré la necesidad de hacer lo que nos corresponde como hermanos, HOY POR TI........................MAÑANA POR MI.
un invitado , enero 16, 2010
Karen
Definitivamente dan muestra de fortaleza cada día más, te apoyo y te aplaudo tu labor, ya es una forma de cooperar con los que han caído en desgracia. Haz el bien y no mires a quien
un invitado , enero 16, 2010

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