Créditos para ‘pobres’ - Hoy no presto, mañana sí PDF Imprimir E-mail
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Viernes, 11 de Diciembre de 2009 13:53

La percepción sobre los bancos que no le prestan a los pobres se hace cada vez más fuerte en algunos sectores de la ciudad. Las tasas de interés siguen siendo elevadas con relación a otros países que luchan contra la desigualdad social.

El espacio que antes estaba designado a la sala con el sofá, el comedor y el televisor ha sido sustituido. Grandes neveras de vidrio conservan decenas de litros de leche, quesos, carne, pollo, entre otros alimentos. Las paredes en obra negra no se ven por las vitrinas que organizan los productos que están en venta. En esta sala, que ahora es tienda, las amas de casa del sector compran lo del ‘diario’. ‘La Tienda de Betty’ abastece a más de cincuenta familias del barrio San Expedito y Balcón del Cacique, ubicados en el sur de Bucaramanga, en el límite con La Trinidad (Floridablanca).

Allí, a escasos metros del exclusivo sector de Lagos del Cacique, las necesidades están a la vista. Lejos de las comodidades que trae consigo un barrio estrato seis, en este sector el consumo de agua es registrado por un contador comunitario que contabiliza el consumo total de los habitantes de este sector. Hace más de un mes, Fernando Vargas Mendoza, alcalde de Bucaramanga, ordenó la construcción de varios muros de contención por el alto riesgo de deslizamientos en el sector. Algunas casas no tienen puertas, ni ventanas. En otras la humedad ha hecho que la pintura no se adhiera a la pared y la decoración sean  manchas y grietas, más de veinte familias conviven en un lugar rodeado de maleza y exclusión social.

Beatriz Carreño, como fiel amante del Atlético Bucaramanga, ha uniformado de amarillo los dispensadores y mostradores de esta tienda ubicada a la entrada del barrio. Ella, quien a las seis de la mañana abre la puerta de su casa a sus clientes para ofrecerles productos de la canasta familiar, confiesa que fía, a pesar de que ha tenido que lidiar con algunos vecinos ‘mala paga’.

Para que día a día pueda ofrecer una amplia oferta de productos, desde hace más de siete años tuvo que ganarse el respeto y la fidelidad de sus vecinos. “No fue tan fácil, pero ya hoy en día he logrado ampliar mi tienda y ya ofrezco lo necesario para el almuerzo”, afirma ‘Doña Betty’ quien con una mirada pícara, su cabello rizado y el delantal con el escudo insigne ‘leopardo’ le apuesta a tener su propia empresa en casa. Ella pudo abrir su propio negocio por el dinero que ganó de la liquidación de una empresa de calzado. Ese dinero le sirvió para comprar una nevera y el mercado de la primera semana de ventas. Con esfuerzo y paciencia ha logrado crecer lentamente su negocio. Cuando solicitó créditos para invertir en su negocio, le fue negado por no tener una “solidez económica”.

El Instituto Municipal de Empleo y Fomento Empresarial (Imebu), es la organización que articuló todo lo que tiene que ver con el fomento económico del plan de gobierno municipal en programas de desarrollo de empleo, empresas y negocios. En la actualidad hay cerca de 4 mil créditos desembolsados.

Bajo el lema de ‘Crédito para todos’ se ha hecho notar entre los microempresarios que vieron en este programa una posibilidad de acceder a un crédito. Sin embargo, hay quienes critican que los créditos no son desembolsados  por las cifras solicitadas.

Según Henry Alberto Ruiz, coordinador de programas de microproyectos del Imebu, “nosotros hacemos un estudio del crédito y muchas veces las personas no saben bien qué van a hacer con su negocio. Entonces, tratamos de orientar para ver en realidad cuánto necesitan. Nosotros ayudamos a la gente para que no se ‘sobreendeuden’”.

Aunque los requisitos son vivir en Bucaramanga, tener el negocio funcionando de seis meses a un año y que se pueda visitar, hay quienes resaltan deficiencias de este programa. María Fonseca, secretaria general y asesora comercial de la Asociación de Tenderos y Pequeños Comerciantes de Bucaramanga y el Área Metropolitana (Asotenderos), afirma que “a nosotros nos hacen un balance del negocio, piden antigüedad crediticia aún cuando  apenas se está empezando. Eso lo hacen los bancos para cuidarse, pero, hay muchos tenderos que no tienen eso. Entonces, el programa de la Alcaldía mediante tuvo su falla en ese sentido. A alguien que solicitaba 2 millones le prestaban sólo 500 mil pesos.  Entonces, muchos tenderos se quedaron por fuera. El pequeño comerciante no puede acceder a un banco porque no le va a prestar y no hay un proyecto gubernamental sólido que lo acompañe”.

Según Ruiz el Imebu ha prestado más de 6 mil millones de pesos. Las personas pueden solicitar microcréditos de hasta cinco millones con un interés del 1,5% y un tiempo de pago de hasta 36 meses, frente a otras ofertas de préstamos que pueden llegar hasta  el 5% de interés mensual.

 

No prestan dinero

Pedro García Montalván es uno de los 2,5 millones de desempleados que tiene el país a septiembre de este año, cifra que ha ido en aumento al sumarse 369 mil desocupados más que en el año anterior. Como él, cientos de personas se reúnen en uno de los más de 20 parques de la ciudad. El Centenario, Turbay o el Santander son unos de los escenarios más concurridos por personas que no tienen empleo para pasar el tiempo o para vivir del ‘rebusque’.

García Montalván, a sus 46 años, afirma que ya no lo contratan en el mundo de la construcción  y las ‘chambitas’, como las llama, sólo les dan para lo del diario de sus tres hijos y esposa, el arriendo en el barrio La Joya, el pago de los servicios públicos, entre otros gastos. Cuando habla, con una sonrisa viste la frustración que se apoderó de su rostro luego de que cumplió cuarenta años y lo dejaran de contratar en un trabajo estable que le genere los ingresos necesarios.

Para acceder a algún crédito bancario con el fin de crear alguna microempresa, debe demostrar documentos originales de extractos bancarios de cuentas de ahorro o corriente de los últimos tres meses y demostrar algún manejo considerable de dinero de manera permanente. En el caso de García Montalván y de ‘Doña Betty’, cuando se presentaron a entidades bancarias se desanimaron por la lista de requisitos. Les fue recomendado que se acercaran a otras entidades que ofrecen micro-créditos. García quería comprar un taxi para trabajar durante el día. Por su parte, ‘Doña Betty’ esperaba reformar su casa para separar la sala de la tienda.

El sistema financiero se debe proteger y, por lo tanto, no le prestan a cualquier persona. Debido a esto las entidades bancarias, entre otras instituciones, exigen algunos requisitos que van desde la certificación laboral que indique cargo, sueldo básico, antigüedad y tipo de contrato, certificado de ingresos y retención del año anterior, declaración de renta, comprobantes de pago de los últimos tres meses hasta un manejo mínimo de un millón de pesos en cuentas bancarias. 

Aunque hay quienes podrían pensar que las directrices de los bancos en el país están diseñadas para que no se les preste dinero a los pobres, según Hernán Gómez Orozco, presidente del consejo directivo en Santander de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), “los bancos no están direccionadas para que se maneje ese concepto. Tienen unas políticas de manejo y en esas políticas se espera a que el aspirante cumpla con un reglamento y unas exigencias que cualquiera entidad exige. Lógicamente hay créditos orientados a ciertos sectores de la economía. Los créditos a las clases menos favorecidas tienen un nivel de riesgo superior frente a otros sectores por sus ingresos, expectativas de retorno de ese desembolso; pero eso no significa que los bancos no les prestan a los pobres”.

La Fundación Mundial de la Mujer (Fmmb), es una de las instituciones que ofrecen el servicio de microcréditos con una tasa de interés del 2,4% para programas microempresariales  y de 2,2% para libre inversión. “Sus intereses siguen siendo considerablemente altos, casi al nivel de los prestamistas”, expone la economista Anne Oduber.

 

Préstamo a la paz

Su piel está pigmentada por un café claro. Aunque tiene 69 años, en su frente aún no llegan las líneas de expresión que trae consigo el envejecimiento. De hecho, su mirada jovial y una sonrisa constante han hecho que este hombre se haya ganado la simpatía de miles de personas. Su cabello, casi en su totalidad blanco, corto y con un rígido peinado, cubre la cabeza del premio nobel de paz 2006.

Muhammad Yunus vive en India, un país que hace más de diez años fue uno de los estados  más pobres del mundo. Entre las necesidades básicas insatisfechas aún persiste la falta de acueducto o alcantarillado. Yunus, cuando preguntó a “42 mujeres que necesitaban dinero, se encontró con que sólo necesitaban entre todas 29 dólares. Eso es lo que uno gasta en una rumba o menos. Por esos pequeños préstamos esa gente pagaba tasas de interés muy altas causando empobrecimiento y aumento de los índices de miseria, hambre y delincuencia”, señala Oduber.

Él descubrió que las mujeres son más fieles a pagar, responden con mayor compromiso los gastos por estar al frente de 5 ó 6 personas en un mismo hogar. “De esta manera, está ayudando a que esa gente no esté en la delincuencia, que no aguanten hambre, que se eduquen. Eso es mejor que economía, eso es paz”, agrega Oduber.

Todos creyeron que él estaba loco, incluso confiesa en algunos medios de comunicación que le llegaron a decir que él mismo terminaría pagando con su patrimonio los desembolsos que hacía para ayudar. No obstante, el tiempo se encargó de que el mundo entero conociera el caso de un hombre que confío en los más pobres y que contribuyera a la disminución de la desigualdad social en India y se mejoraran las condiciones mínimas de vida.

El impacto del Banco Grameen generó que económicamente la India se desarrollara. En Colombia, el interés legal para el microcrédito se mantiene en un máximo de 33,93% efectivo anual, desde hace dos años. Esa tasa comenzó a regir el 1 de abril de 2007, y pese a que durante varios meses el costo de los demás préstamos seguía en alza, el microcrédito no varió porque el Gobierno consideró prudente no encarecer ese tipo de operaciones. Es así, como Colombia se consolida en el ámbito internacional como uno de los países con tasas de interés más altas. La de Estados Unidos es de 5%, la de Japón es de 1%, la de Alemania es del 3%, la de España del 4%.

Ante este panorama, en el país persiste el ‘prestadiario’,  una de las alternativas de préstamos ilegales, que funciona con intereses de hasta un 100%, es decir, ante un préstamo de un millón de pesos las personas cumplen el trato con el pago de hasta dos millones de pesos en términos de tiempo inferiores a los seis meses, todo bajo el manto de la ilegalidad.  

Con la poca oferta de préstamos con tasas de interés bajas y con requisitos que no excluyan económicamente a la población menos favorecida, ‘Doña Betty’ y Pedro García continúan en el ‘rebusque’ de opciones de que generen empresa. Ellos integran el 49,2% de la población colombiana vive bajo la línea de la pobreza, es decir, 49 de cada 100 colombianos subsiste con deficiencias que afectan la calidad de vida, según informes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por su sigla en inglés) actualizados al 1 de enero de 2009. Frente al puesto 86 de India, Colombia ocupa el puesto 28 como uno de los países con más pobres en el mundo, por encima del puesto 37 de Perú con un 44,5% y el puesto 47 y 48 de Ecuador y Venezuela con un 38,3% y 37,9%, respectivamente. 

Ante el caso del premio nobel de paz, en escenarios como el colombiano hay quienes consideran que se puede comenzar incentivando el emprendimiento en este tipo de sectores. Según Horacio Cáceres Tristancho, funcionario de la oficina de Observatorio de Competitividad de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, “el nivel cultural y educativo en estos barrios es muy bajo, y por lo tanto el acompañamiento debe ser muy intensivo. Los recursos son limitados, entonces, los programas de emprendimiento muchas veces seleccionan las mejores ideas que valgan la pena potenciar. Se hace una preselección. Infortunadamente quedan otras por fuera para terminar en tiendas o en cosas muy pequeñas de bajo nivel de inversión o incluso se termina bajando a los centros urbanos para manejar las ventas ambulantes”.

“Además de darle la mano al pobre se debe garantizar que haya mejor infraestructura, seguridad, que suban los niveles de educación en los colegios y universidades para que la gente que salga de la universidad tenga mejores capacidades para emprender un negocio con más innovación”, concluye Cáceres.

Por: Julián Espinosa Rojas

Foto: Julian Espinosa Rojas

Comentarios (1)

Excelente investigación
El problema radica en el sistema, este esta diseñado para generar pobreza y concentrar riqueza, te invito a investigar esto: www.puntonet.com.co y gracias por el artículo investigativo, muy interesante.
un invitado , diciembre 12, 2009

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